En las siguientes imágenes muestro la cabecera del templo. Por delante del transepto coronado de la estructura que contiene linterna y bóveda, tres ábsides canónicamente orientados rematan el templo al este. De mayor altura el central, que enrasa con el crucero.
Aprovecho para suplicar que no se permita estacionar vehículos ante los monumentos. Es desesperante tratar de obtener una imagen bella de una estructura medieval, con varios turismos multicolores a los que no se ponen los mismos obstáculos que a las vacas. No hay más remedio que apuntar alto el objetivo y comerse las bases de los ábsides para evitar el anacronismo.
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Acostumbrados mis ojos al románico aragonés. llama de inmediato mi atención la gran anchura y elevación de la decoración de los ventanales del ábside central. A pesar de ser su luz una simple aspillera, está flanqueada por dos pares de columnas con sus capiteles apeando arquivoltas de bocel abocinadas y todo ello rehundido en un gran vano de medio punto orlado de guardapolvo con ajedrezado jaqués.
Esta disposición se repite en la porción superior de cada uno de los tres lienzos del ábside central, que son ocupados casi por completo por esta decoración. Bajo los ventanales, moldura de ajedrezado jaqués, al igual que en los ábacos de los capiteles. Dos semicolumnas columnas adosadas hasta el nivel de los ventanales, que se continúan con columnas adosadas hasta la cornisa a la que sustentan sendos capiteles, además de una serie de canecillos decorados (Imágenes 1 y 6).
El ábside sur (Imágenes 2 y 4) sigue la misma ordenación que el central: tres lienzos delimitados por dos columnas contrafuerte divididos a su vez en dos niveles horizontales por medio de moldura de ajedrezado jaqués. La menor altura de este ábside hace que aparezca más proporcionada la estructura de sus dos ventanales. Bezantes y rosas decoran sus arquivoltas, apareciendo en conjunto con aspecto más proporcionado y cuidado que el central.
El ábside norte, aparece casi semioculto por las estructuras añadidas a su lado norte, y un grueso contrafuerte de las mismas. Su decoración es austera y su disposición totalmente diferenta a la de los otros dos (Imagen 7). Una gran zona rehundida en su cilindro, a modo de vano rematado por medio punto, arranca desde el plinto del mismo, y enmarca un alargado ventanal aspillerado también a su vez rehundido y coronado por tímpano monolítico que se decora con bajorrelieve que muestra a dos fieras de aspecto arcaico en actitud de lucha (Imagen 8).