El claustro (Ver planta) se adosa al muro norte del templo. Es de muy bella hechura y recorrer sus galerías es un verdadero momento de deleite y sosiego. Los turistas convencionales quedan afuera buscando el recuerdo que llevar a casa o degustando sobao y leche (que también es delicioso; pero todo tiene su momento).
Su ala este, es de hechura ya gótica. Raíces de yedras secas en esta visita, dan a su estructura un aspecto verdaderamente irreal (Imagen 6).
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El resto de las alas del claustro se componen de arquerías de medio punto sobre capiteles dobles con sus columnas y basas sobre podio corrido. En ocasiones los capiteles son mayores y apean a través de fuste cuádruple.
Una portada de medio punto en cuerpo adelantado al muro norte, permite el paso al templo (Imagen 5). El hecho de que oculte parcialmente un ventanal hace pensar que quizá no fuera este su lugar de origen.
Los contrastes de luz y sombra creados por la sucesión de columnas, dan lugar a bellas imágenes que no me resisto a compartir.
Los capiteles del ala sur del claustro, así como buena parte de los del ala oeste, son historiados. Narran episodios de la vida de Cristo, luchas entre fieras y caballeros... Alguno de lacería y desde la mitad del ala oeste, y en todo el ala norte, motivos geométricos y vegetales, dando ya cuenta de su tardía labra; probablemente influenciados por la moda Cisterciense de desaparición de la imaginería.