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- MAJONES -(Cont.)- |
Amablemente acompañado por el Párroco, D. Juan Garcés,
con quien había quedado previamente para acceder al templo,
visitamos el interior de la iglesia el 8 de Mayo de 2003. La primera sensación al
acceder a su interior es de "desuso".
Templo oscuro, a pesar de la iluminación hacia el retablo barroco que oculta en gran parte su cabecera. Sus paredes con el encalado medio desprendido dan sensación de suciedad y abandono. Merecería la pena una restauración en profundidad de ese bello e inusual templo.
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Componen el templo cabecera y tres tramos separados por semicolumnas adosadas a pilastras que dan soporte a dobles arcos fajones apuntados.
El cilindro absidal y su bóveda están completamente ocultos por el retablo barroco (Imagen 1), única zona "resplandeciente" del templo. A continuación y hasta el primer fajón que hace las veces de arco triunfal, un amplio presbiterio en el que abren sendos ventanales de doble derrama.(Imagen 2)
En el primer tramo de la nave abren los brazos laterales del templo a modo de capillas, que tienen la peculiaridad -única entre los aragoneses- de rematarse en sendos absidiolos. En la imagen 5 podemos ver el del lado sur. Tras un corto tramo cubierto por medio cañón acaban en ábside cilíndrico rematado por cuarto de esfera. A la altura de la unión de paramento vertical y bóveda, una imposta biselada los recorre perfilando el medio punto del ventanal que lo centra..
En el tercer tramo de la nave, se edificó un coro alto de sillería, al modo usual en los templos cincovilleses con los que guarda bastantes puntos de similitud. Un bonito león de madera con extremidades humanas vigila la subida al coro. (Imagen 4). La bóveda de la nave, apuntada, hace llevar su datación a época bien avanzada del XII o principio del XIII.
Los capiteles en que apean los arcos fajones, se decoran con figuras de personajes y leones de tosca hechura los del arco triunfal (Imágenes 6 y 7). Las otras dos parejas de capiteles lucen motivos geométricos y vegetales (Imagen 8). Continuando los ábacos, una imposta biselada recorre todo el templo.
Llama especialmente mi atención la bella hechura de las basas en que descargan las semicolumnas (Imágenes 9 a 12). Su factura es muy cuidada y en sus esquinas lucen decoraciones diversas muy cuidadas: garras de tres dedos, piñas, hebillas y unas aplanadas caras (Imagen 11) de la misma hechura que las existentes en modillones de Sigüés o en las gorroneras de Yeste.