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LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO Webmaster: A. García Omedes - Huesca (España) |
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- BARA - |
UTM 30T 736939 4690753 936 m |
El 30 de Enero de 2004, volví a recorrer de buena mañana el valle de Nocito. Apenas despuntaba el sol por las cumbres cuando pasando por delante de Belsué vi a mi amigo José María Aquilué comenzar otra dura jornada en soledad.
Nos conocimos cuando tomé imágenes del templo de San Martín (Ver allí la ruta a seguir y el track GPS), y lo he vuelto a encontrar casi cada vez que paso por esta zona. Me insistió en tomar juntos un café; y bien que me apetecía; pero la expliqué que perdería las primeras luces del día, propicias para mi quehacer.
Al final de la pista de Nocito, nos espera Bara. Ya había estado aquí de paso hacia San Andrés de Nasarre, mas no había reparado en su templo del que nada se menciona en los tratados que manejo. Este es el primer templo que documento con mi nueva cámara digital, y a pesar de que aún no le he acabado de coger el punto, intuyo una nueva etapa llena de posibilidades y mejores prestaciones. (¿Qué sería de la vida sin ilusiones?).
Desde el caserío, la iglesia aparece en lo alto de un pequeño promontorio, mostrándonos su torre y fachada sur (Imagen 1). La cabecera del primitivo templo románico no se ve hasta que no se sube a él (Imágenes 2 a 4). Es de nave única con planta de cruz, a base de añadirle al primitivo sendas capillas laterales. Sobre la meridional se elevó la torre y por delante de ella, una sacristía adosada que oculta el lado sureste absidal.
El ábside el de tambor, canónicamente orientado está edificado en sillarejo y no posee decoración alguna. Un gran ventanal se abrió en su centro, ampliando el que allí habría en origen.
No fue tarea fácil acceder al interior del templo. Hay en el pueblo un par de casas habitadas y a mi solicitud de acceder a las llaves para visitarlo, un joven me dijo que no la tenían, que quizá en la otra. Y en la otra, que tampoco... En fin "de Herodes a Pilatos" a pesar de mostrar el "permiso episcopal de visitante acreditado".
Por fin acerté a dar con el señor Ciprés; padre del primero a quien pregunté, y que más amable o con más tiempo, me atendió (A los ochenta, se tiene todo el tiempo de mundo para contar recuerdos a quien esté dispuesto a oírlos con respeto).
Me contó muchas cosas. Que el gran ventanal absidal se abrió cuando los curas se volvieron al público a decir la Misa y que antes el ábside estaba oculto por un retablo. Pero que en la guerra lo arrancaron y quemaron. Que la pila bautismal que hay al exterior era la que de origen estaba dentro y que la actual interior la hicieron "de nuevas".
También que todo lo de valor del templo se guarda en Huesca. Y me mostró un documento del Obispado donde se da fe del depósito de los bienes del templo... Pero me da que le sabe a poco aquel papel y entreveo el recelo del que sabe que ha perdido sus referencias.
La nave consta de tres tramos separados por dos fajones que arrancan del muro y se cubre con bóveda de medio cañón. Más alta que la cabecea, precisa de un "creciente" sobre esta para su adecuación. Repintada oculta su estructura; pero bien podría ser la primitiva. Coro alto a los pies, de madera al que se accede por escalera de fábrica mimetizada con el muro de poniente. Bajo ella, la pila bautismal "nueva".
La cabecera se compone de cilindro absidal bastante peraltado en planta, cubierto por cuarto de esfera sin impostas. El gran ventanal centra su estructura. Por delante, presbiterio atrofiado a modo de arco triunfal, a ras del que se disponía el retablo antes de su destrucción (Imágenes 8 a 10).
Antes de marchar, el señor Ciprés me mostró el lugar donde está su "sitio" al sur de la torre, y entre dos cipreses que cuida con esmero para que en su momento le hagan compañía. Según él, "alguien malamente los sulfató en exceso y están delicados..."
De regreso hacia Huesca, de nuevo saludé a Jose María Aquilué que desde Belsué se dirigía en su tractor (qué peligro tienen!) hacia el Mesón de Paso Nuevo.
En verano, este valle de nuevo se llenará de vida. Excursionistas y barranquistas de cualquier parte del mundo animarán Nocito, Bara, Nasarre, Las Gorgas Negras... Pero hoy; las personas que allí quedan están algo más que solos, porque desde su soledad vigilan de reojo a su vecino...