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-SAN ESTEBAN DEL MALL-(Cont.)- |
Por lo restante de la estructura de la cabecera y muro sur, se pueden sacar conclusiones acerca del proyecto de la obra que se debía de desarrollar.
Diseñada como iglesia de nave única de unos treinta metros de longitud, su cabecera se compone de cilindro absidal precedido de corto presbiterio (Imagen 6). No se aprecia continuidad hacia la cabecera de la imposta que recorre la nave. Debió de tener ventanal único centrado derramado al interior y aspillerado al exterior, por su carácter defensivo.
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En cuanto a la nave, estaba segmentada en seis tramos por fajones seguramente apuntados al igual que la bóveda que sustentaban, dada la cronología del templo (Imágenes 1, 4 y 5). Apeaban alternativamente en semicolumnas adosadas y gruesas pilastras (tres columnas y dos pilastras, comenzando por columna entre los dos primeros tramos de la cabecera) a través de imposta corrida, que el el apeo se ensancha y decora a modo de estilizado capitel (Imagen 7) decorado con motivos geométricos en su cara inferior (aspas y bezantes). También la propia imposta luce una molduración cerca de su borde libre.
En el espesor del muro, se inscriben arcos apuntados en número de 4. Los dos más próximos a la cabecera son más elevados que los dos siguientes. El primero está cegado (Imagen 6) y el segundo tiene una puerta moderna de acceso a la torre (Imagen 1). No es probable que se diseñasen para una amplia comunicación con la torre, a modo de capilla lateral, por cuanto al interior de la misma, en el muro hay arcos de medio punto no congruentes con los descritos (Imagen 8).
Los tramos 3º y 4º también poseen en el espesor del muro arcos apuntados; pero de menor elevación que los dos primeros (Imagen 1). El 3º, posee una pequeña puerta al muro sur, parcialmente derrumbada y apuntalada con sillares. En el siguiente abre, algo descentrado hacia la cabecera, el ventanal que veíamos al exterior bellamente labrado.
En el tramo 5º, abre la puerta principal del templo. Al exterior es de medio punto dovelada (Imagen 2). Carece de decoración, salvo una inscripción actualmente no descifrable a base de grupos de tres letras cinceladas por dovela. Al interior posee elevado zaguán que rebasa francamente el nivel de la imposta (Imagen 3). Aún hay un 6º tramo tras el de la puerta, en el que debió de haber coro de madera a juzgar por los mechinales del resto del muro norte.
Al interior de la torre, hay un único espacio cubierto por bóveda de medio cañón. Posee un arco fajón que es continuación de una gruesa pilastra adosada al muro norte y que apea en el muro sur en amplia ménsula biselada. Es curiosa esta disposición; pues lo lógico hubiera sido continuar el fajón de forma simétrica a lo existente en el muro norte (Imágenes 8 y 9). Cada uno de los muros posee dos arcos de medio punto ciegos, rehundidos en su espesor y que alcanzan en altura hasta poco por debajo de la unión de paramento vertical y bóveda. En el muro sur, los dos ventanales vistos al exterior, no centrados con los arcos. El de la cabecera, cegado por el altar montado en este lienzo (Imagen 8) y un cuarto en lo alto del lienzo oeste (Imagen 9).
Por un angosto agujero en el terreno en el centro de la nave, a la altura del acceso a la torre se accede al interior de la cripta. Parcialmente colmatada por enruna y desperdicios, permite apreciar la forma semicircular de su cabecera, centrada por pequeño ventanal. Los sillares más inferiores son de buena hechura, grandes, mientras que a media altura y en la bóveda la construcción es a base de lajas. Un muro de buenos sillares la cierra hacia poniente (Imágenes 10 y 11).
Como ya he apuntado esta estructura es probablemente la más antigua del conjunto, datable en el S. X y único resto de la rafia de los moros en el 1006. Sobre ella se intentó edificar el templo que hemos visto.