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- BERGUA-SAN BARTOLOMÉ -(Cont.)- |
La imagen 1 muestra un detalle del altar central, con los vanos de comunicación hacia los laterales, así como los restos pictóricos del XVII. Se cubre con bóveda de medio cañón realizada en sillarejo bien trabajado, en el que abundan piezas marcadamente doveladas (Imagen 2)
Sendos vanos rematados en arco de medio punto dovelado de correcta ejecución, intercomunican los tres altares del templo (Imágenes 3 y 5). Al tabicarse los altares laterales, han quedado como acceso a las respectivas sacristías en que se transformaron. Los ventanales de los altares laterales, han quedado como fuente de iluminación de estos pequeños espacios (Imágenes 4 y 6).
Las bóvedas de medio cañón de los altares laterales arrancan directamente de los muros norte y sur, respectivamente, sin que haya en ellos ningún elemento que resalte el apeo. Según Castán, la bóveda del altar sur debió de sufrir un derrumbe, que afectó también al ventanal. Bóveda y ventanal serían pues rehechos en el XVII (Imágenes 6 y 8). Se basa en el cambio de ritmo de los elementos que componen el medio cañón de la bóveda (Imagen 8). Los cinco primeros sillarejos desde el apeo en el muro que linda con el altar central, son los originales, y a continuación los sillarejos son ya toscos y no dovelados.
Como ya apuntaba al comienzo, es imposible tomar imágenes de conjunto del templo, dado que está rodeado e invadido por la maleza. A duras penas puede distinguirse el muro norte que contiene la puerta actual, en la que se ha escrito "OCUPADO NO PASAR". Las jambas y el dintel son de cronología tardía XVII-XVIII (Imágenes 9 y 10).
Las imágenes 11 a 13 muestran la estructura de la cabecera del templo, realizada como todo él, en sillarejo desbastado a maza. Destaca la ventana aspillerada del altar norte; y la del central, que fue cegada con sillarejos verticales (Imagen 13).
Por su cronología y significado dentro de los escasos templos de cabecer plana; de los cuales es el único de triple cabecera, debería de correr mejor suerte de la que tiene y de la que se le adivina.
Es mayoritariamente desconocido. Ni siquiera Aramendía en su magnífico trabajo lo menciona, a pesar de haber documentado el Crismón de la parroquial de Bergua, y me temo que seguirá así mientras dure, solo rescatado del olvido por imágenes como las que aporto.