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-USÓN- |
La imagen 1, muestra en detalle la zona de transición de la estructura románica original a la gótica posterior; obligada probablemente por el derrumbe de la nave y el presbiterio del templo original, del que restaría el ábside, el arranque de los muros y el arco de medio punto de los pies del templo; aparte, claro está, de la planta que al estar excavada en el estrato rocoso en que asienta, es difícilmente deteriorable.
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A nuestra izquierda en la imagen superior, el cilindro absidal con su imposta y arranque de la bóveda. Por delante, verdadero arco fajón que consolida la bóveda románica y apea en recias pilastras por medio de desproporcionada imposta. El fajón gótico descrito, posee un rebaje en forma de bisel en sus aristas libres, que se continúa en las pilastras con un gracioso adorno para salvar la imposta. En el ángulo libre se adosaron al cilindro absidal cortas bancadas.
Por delante, el arco apuntado a demanda de la altura de la nave, completa una curiosa sucesión de elementos que parecen desplegarse en abanico, como mostrándonos los recursos de los que a través de los siglos dispusieron los constructores de templos. Bella e infrecuente imagen.
La imagen 2, muestra la nave desde la cabecera, con los arcos exentos, apuntado y de medio punto respectivamente. Bajo el primero, y ante la puerta, el cilindro que hizo de base a la pila bautismal.
El templo, parcialmente excavado en la roca, como ya he dicho, se sitúa en un nivel inferior y pocos metros al noreste de la plataforma rocosa que albergó el castillo musulmán (Imágenes 3 y 4). Tras la conquista del territorio, a buen seguro allí hubo una torre de vigilancia cristiana, a modo de fortificación, y el templo, edificado a su vera, fue en realidad la iglesia del castillo como era habitual.
Así pues, estamos hablando de un momento avanzado en la cronología; finales del XII, principios del XIII probablemente (para la edificación de la iglesia románica).
La imagen 5 muestra la superficie de la plataforma rocosa donde asentó el castillo islámico. Apenas tiene 6 u 8 m de diámetro. En su centro, un aljibe excavado en la propia roca, continuado con estructura de opus spicatum, como se aprecia en la imagen 6. Restos de lienzos en piedra sillar, hablan de estructuras defensivas y de vigilancia; que por la situación del torrollón, no necesitarían ser muy elevadas. Silos excavados en la roca, tanto en esta plataforma como en el entorno, completan el panorama.
En el suelo de la roca de acceso a la plataforma rocosa que sustenta ermita y castillo, además de silos y escalones tallados, hay unas caprichosas acanaladuras de unos 3 cm de ancho, que conforman líneas onduladas de trazado caprichoso.
En el pueblo dicen que son "escrituras de moros". Uno de los lugareños me dijo que él mismo y otros crío las hicieron "para jugar", pues la roca es muy blanda y se raya con la uña...
Las dos opiniones pueden tener su base: Que las acanaladuras (¿petroglifos?) estuviesen allí, ocultas por materiales más blandos y que los chicos de hace 30 años rascando su relleno las pusieran de manifiesto, quedandoles la sensación de "autoría".
La pátina de la roca es a mi entender de mayor antigüedad; pero en este campo, tampoco soy experto.