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LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO Webmaster: A. García Omedes - Huesca (España) |
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-LA MURALLA DE HUESCA- |
UTM 30T 714257 4668847 460 m (Catedral) |
Huesca, la "Bolscan" ibérica fue una de las dos ciudades indígenas de mayor importancia en la península. La otra fue Évora. El núcleo ibérico primitivo asentó sobre una elevación de terreno a orillas del río Isuela. Un oppidum natural, aprovechado más tarde por Roma. Fue residencia y centro de operaciones del disidente Quinto Sertorio. Constituyó un Senado al modo del de Roma y una academia para educar a los hijos de los jefes indígenas, inicio de la "Universidad Sertoriana".
Durante este periodo, la ciudad ibero-romana se limitó a la zona más elevada, comprendida entre lo que hoy son las calles Palacio, Desengaño, Pedro IV y Ricafort (Ver foto aérea: delimitada en color azul). Es en esta zona donde se han producido los más interesantes hallazgos arqueológicos (Brazo en bronce de estatua colosal, mosaicos, cimentaciones...).
En época islámica, la importancia de la ciudad fue asimismo notable. Objetivo de varios asedios de ejércitos carolingios y centro de motines contra el emirato de Córdoba, que la convierten en el S X en capital de un extenso reino semi independiente abarcando desde Tudela hasta Lérida.
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Quizá por las apuntadas incursiones de tropas de Carlomagno, el califato de Córdoba dió hacia el 874 la orden de amurallar la ciudad al poderoso gobernador de Huesca/"Waska", Amrus-ibn-Umar. El trazado de la muralla que erigió fue mucho mayor que el primitivo perímetro, pues ya su población había aumentado de forma notable. Prácticamente coincide con el trazado actual, señalado con trazo amarillo en la foto aérea.
Tomada la ciudad en 1096 por Pedro I, parte de la población islámica emigró y la ciudad se repobló con aragoneses pirenaicos, mozárabes y francos. La población musulmana fue aposentada en un nuevo barrio (morería o aljama) al sur del recinto murado, extramuros, en lo que hoy es el entorno de San Lorenzo. La Judería, también extramuros, ocupó un sector al lado oeste de la muralla, entre lo que hoy son las calles Capuchinas, Parque, Valentín Carderera y Plaza de la Inmaculada.
Más allá del perímetro amurallado, se alzó otro a base de talud de tierra, que evidentemente no se ha conservado.
La Huesca románica, conservó y reforzó su perímetro fortificado, del cual nos podemos hacer una idea paseando por las zonas del Trasmuro y los Cosos. La mayor parte de lo apreciable se halla en el flanco este del perímetro, puesto que en esta zona la presión urbanística no ha sido tan fuerte como en el lado opuesto.
A pesar de ello, las edificaciones adyacentes a la muralla, o directamente levantadas sobre la misma, o los huertos, han acarreado humedades y degradación a la misma (Imagen 8), advirtiendo unos sillares muy meteorizados y siendo frecuentes los desprendimientos, hasta el punto de haber zonas protegidas y restringidas al paso de peatones (Imagen 9).
Parece ser que el 2006 va a ser "el año de la muralla" y se va a acometer su saneamiento y reconocimiento como el mayor de los monumentos de la ciudad.
El perímetro murado mide aproximadamente 2.000 metros y abarca una superficie de unas 24 hectáreas. En el mapa aéreo ampliado, señalados con tono amarillo, de norte a sur aparecen el Palacio Real, la Catedral y San Pedro el Viejo. Cada 22 metros aproximadamente hubo un torreón defensivo en su perímetro, haciendo un total de 99, "Wasca la de las 99 torres" a decir de los historiadores islámicos.
Hoy solo queda una, "el torreón del Amparo" en el ángulo noreste de la muralla, cerca de la iglesia de las Miguelas (Imágenes 1 y 4). Con evidentes modificaciones, como las aspilleras redondas de fusileros o los remates góticos donde hubieron almenas, conserva la estructura general del original.
Siete puertas tuvo la ciudad; de las cuales, cuatro abrieron hacia los puntos cardinales. De todas ellas solo quedan vestigios de una: "La Porteta", frente a la Plaza de Toros. Conserva el cubo de muralla que la flanqueaba en su lado sur. La estructura en ladrillo que recordaba su función de puerta, ha sido dañada en 2005 por el paso de un camión (Imágenes 9 y 10). La Porteta o Puerta de Montearagón, a través de la cual se accede a dependencias episcopales, por delante de las que en un muro se han empotrado unas esculturas modernas de simbología antitética (Imágenes 11 a 13): el bien y el mal (pintado de verde por donde más peca).
En su recorrido sureste, donde hubo una serrería, frente a la plaza de toros, se ha dejado el solar exento (Imagen 14), lo que equivale a un irresistible atractivo para que sea llenado de coches casi de la noche a la mañana. Otro tanto ocurre en el tramo situado al norte, frente a las Benitas (Imágenes 15 a 17). En esa zona se realizaron excavaciones arqueológicas, y aparecieron el arranque de un torreón islámico. Bajo el lienzo de sillares desprendidos en la imagen 17, se advierte la muralla arcáica, con sillares almohadillados de hechura islámica.
En fin, que es ya urgente la actuación decidida sobre este extenso monumento. Las implicaciones urbanísticas y sociales son evidentes; pero no queda sino acometerlas si no queremos perder las raíces que nos ligan a generaciones pasadas hasta el nivel que ocupó el lancero ibérico, que cabalgando lanza en ristre, inspiró el actual logo de la ciudad.
Fuentes: Antonio Duran Gudiol y la prensa escrita
Dolores Barrios y Pilar Alcalde. "Cosas Nuestras" Nº 30. 2005