Es este uno de los tres apuntados como conteniendo figuras humanas de similar
hechura, junto con el número
2, de monjes atormentados por monstruos y número 11 de personas
y monos en cuclillas. En este vemos a un personaje de expresión hierática, aparentemente sentado
y atrapado por un elemento que no es sino el mismo que conformaba los entrelazos del primer capitel. Lo sujeta
por la cintura a la vez que el lo aferra con ambas manos y se prolonga sobre cada uno de los dos leones que lo flanquean,
confundiéndose con sus colas.
De la boca de ambos leones surgen idénticos motivos que los existentes
bajo los caulículos, ayudando a atraparlo a la altura de los pies. En los laterales, pequeñas decoraciones
altas repitiendo las caras de los leones. El león situado en el lado derecho del espectador, es de magnífica
labor de escultura. Cabeza y cuello, así como la estructura que de su boca emerge, están esculpidos
al aire.
El ábaco se decora con palmetas.
Capitel número 6:
Es este un preciosista capitel de pura filigrana realizado a base de róleos
de fina labra que cubren toda su superficie. Su volumen se estructura en dos niveles a modo de frondas vegetales,
por debajo de las volutas apenas señaladas en los ángulos. Por debajo del ábaco en el centro
de la cara frontal y atrás en las laterales, hay una margarita esculpida. Los roleos se imbrican unos con
otros a base de una ligaduras que me recuerdan intensamente a los visto en las rejas románicas (Iguacel,
Jaca...).
En el ábaco, más róleos conteniendo palmetas y en los ángulos
dos cabecitas. La de nuestra derecha parece tener orejas de asno, o quizá represente un casco alado.
Capitel número 7:
También, al igual que el número 3, muy meteorizado. A pesar de
ello, es claramente distinguible el mismo argumento e hilo conductor que venimos viendo el buena parte de ellos:
Leones en nivel inferior, entre el elemento estriado ya visto, que sujeta figuras humanas o animales o crea entrelazos.
Y en altura, se adivinan cabecitas humanas entre alargadas palmas vegetales.
El ábaco apenas es reconocible, siendo la mitad derecha reconstruido.