La edificación por Sancho Ramírez
de la magnífica iglesia de San Pedro; verdadero donjón del castillo, interpuesta de través
en el camino de acceso a la fortaleza, obligó a sus constructores a crear un entramado de escaleras y accesos
a distintos niveles, adaptándolos a la pendiente de la ladera en que se asienta el castillo. (El paradigma
de iglesia cerrando el paso hacia el castillo, es la existente en el delicioso conjunto de Samitier)
Ello les obligó a construir
una serie de edificaciones estructuradas en dos niveles, entre el lado norte de la cabecera del templo y el arranque
de la muralla; dejando intramuros la torre albarrana, que así perdía su función.
Los múltiples problemas con
que se toparon, los resolvieron con gran maestría técnica y perfecto manejo de los recursos de la
construcción románica al uso.
Bóvedas
de medio cañón, arcos de medio punto, bóvedas de
arista en intersecciones de dos medios cañones, escaleras intramuro,
arcos de descarga... se alternan en apretada sucesión a lo largo
de la edificación construida al abrigo norte de la cabecera de
la iglesia.