El interior de la torre de la reina es de reducidas dimensiones, como corresponde a lo que fue, una torre defensiva de la puerta del castillo; y no un verdadero donjón.
La imagen 1 muestra una vista de la tercera planta; en la que se aprecia una de las bellas ventanas geminadas, y la ventana que da al recinto del castillo.
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La puerta a nivel de suelo (Imagen 2), posee al interior una estructura típicamente lombarda: dintel monolítico con tímpano vaciado y arco de descarga dovelado, ligeramente peraltado. La actual división en plantas mediante estructuras de madera, útiles para la visita de la torre, no se adecuan a la situación original de los pisos. Así, en la Imagen 4, de la segunda planta, la especie de balconcillo en el ángulo derecho, no es sino un recorte del piso para no ocultar el arco de descarga descrito de la puerta.
El verdadero nivel del suelo, por encima del arco de la puerta, lo marca la línea de mechinales, dos de los cuales han sido aprovechados para sustento de la balaustrada comentada.
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La imagen 5 muestra el extremo este de la planta segunda, y el acceso a la superior, que contiene la galería geminada. Dicha galería se muestra en la imagen 6.
Frente a ella, en el lienzo norte, una puerta situada en altura, al mismo nivel que las demás puertas de las torres (Torre del homenaje y torre norte), permitía su intercomunicación. (Imagen 7)
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La morfología al interior de esta puerta (Imagen 8), se antoja extraña; pues al exterior es de medio punto dovelada, con dobladura lombarda, como corresponde; pero al interior, aparenta ser un vano cuadrado. No es tal; sino que sobre el dintel monolítico, existió arco de descarga, actualmente eliminado para la construcción de la terraza superior, que debió de ser en realidad una falsa o sobrado.
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Entiendo -hasta cierto punto- que se deba adecuar el interior del espacio de las torres a la posibilidad de una visita "cómoda"; pero me agradaría que se hubiese respetado la distribución original de los volúmenes interiores en ambas torres; así como que se hubiesen reconstruido sus cadalsos y cubiertas, al estilo de lo realizado en Abizanda. La silueta del castillo sería otra; más real.
En vez de eso, feos tubos metálicos asoman casi un metro por los más altos mechinales para el drenaje de las terrazas inventadas.