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PRÓLOGO
Encargado por el Ministerio de Instrucción
Pública y Bellas Artes de la conservación de algunos monumentos nacionales de Aragón y Soria,
no solo por cumplimiento del deber si no también por el cariño al arte antiguo, siempre revelador
de bellezas y semillero de enseñanzas, he ido tomando cuantos datos he podido en las visitas reglamentarias
que he hecho.
De nada sirvieron al Arte, ni aún a uno mismo, todos estos apuntes sacados, si no se ordenan y se pusieran
en limpio y aún puestos así, si no se publicaran para satisfacer a alguien más que al que
los colecciona.
Por ello al ver anunciado el concurso que el Círculo de Bellas Artes de Madrid (continuando la muy plausible
labor artística comenzada hace tiempo) ha abierto para premiar dos memorias acerca de los monumentos de
Arquitectura cristiana española hasta el siglo XIII y que sean poco conocidos o de nueva descripción
comprendiendo principalmente aquellos que puedan ilustrar acerca del origen y desarrollo de la cripta, me he decidido
a enviar este trabajo acerca del Castillo de Loarre, trabajo ligeramente empezado a publicar en la desaparecida
revista mensual "Arquitectura y Construcción" ya que en este Castillo está la cripta de
época y ya que no se ha publicado hasta ahora ningún trabajo serio y responsable de este monumento,
tal como yo puedo hacerlo.
Y si se quiere dar cuenta de la impresión que produce la contemplación de esta joya románica
aragonesa, véase como un escritor joven, digno paisano de Eusebio Blasco y Cavia, esculpió su sentir
en la primera pagina del álbum que los "Amigos de Aragón" dejaran en manos de la Villa
de Loarre para que en él estamparan sus firmas los visitantes del Castillo:
"¡Castillo de Loarre! ¡Cuando el viajero llega a cruzar tus altos muros, a enfrentarse con el
valiente y severo dorso de tu ábside, ha tiempo que tu altiva silueta le ha subyugado, señora del
peñascal rocoso de la sierra. Dominas la llanada y de luengo camino se descubre tu altivez de infanzón
de piedra, guardián de históricos recuerdos de guerra y de amor. La hiedra cubre con su manto de
verdura las heridas que hicieron en tu cuerpo las saetas del tiempo. Sendero de cabras a tu lugar conduce, mas
por bien gastadas da el viajero sus fuerzas cuando ante el ábside te admira y en tu escalera se asombra
y desde tus alturas atalaya la extensa planicie de tierra aragonesa que lo fue de nobles y de hidalgos. Largo el
camino, duro el repecho, penosa la subida… pero fiero el conjunto, bellos los detalles, dilatado el campo de tu
panorama… Lejos estás, Castillo de Loarre; pero con creces pagas la jornada!"
La altura de la Villa de Loarre sobre
el nivel del mar se dice que es de 819 metros y la del Castillo 1070, llegando a 1505 la de la punta de Pusilibro,
cima que está sobre el monumento; al menos así lo afirman en su libro los primeros escritores de
la época moderna que han publicado algo sobre esta joya románica; los Sres. Pano y Monserrat en su
obra Aragón Artístico escrita hacia el último tercio del siglo pasado.
Compone mi trabajo todo cuanto he podido coleccionar acerca de Loarre. Deseo que no sea este mi último trabajo
acerca de él, puesto que espero tener que hacer más visitas y en ellas corroborar algunos datos y
aumentar los que poseo, hasta llegar a descubrir cuanto fuere posible; mi mayor satisfacción será,
independientemente del resultado de este concurso, que este trabajo se publique y propague, no por la calidad discutible
de mi labor si no por la cantidad de ella, ya que no creo pueda nadie proporcionar un tan grande caudal de planos,
fotografías y dibujos de tan interesantísima joya del arte románico aragonés.
Zaragoza. Mayo 1917.
El Arquitecto
(Firmado) Luis de la Figuera Lezcano.
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