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GÓMEZ DE ÁVILA, MARIA DOLORES

Nacida en Barcelona en1920. Nombre artístico de María Dolores Gómez de Ávila. Aunque catalana de nacimiento, la mayor parte de su vida ha transcurrido en Zaragoza primero como bailarina y más tarde como maestra, esta mujer no sólo ha dedicado su vida a la danza, sino que ha escrito las páginas más brillantes de la breve pero intensa historia de esta disciplina artística en España. A los diez años comenzó sus estudios de danza clásica y española con la profesora Pauleta Pamiés, que posteriormente amplió con Alexander Goudinov, Antonio Bautista y Antonio Alcaraz. Inició su carrera profesional en el cuerpo de baile del Liceo y ascendió a Prima Ballerina Assoluta en 1939. Fue bailarina estrella de la Compañía Española de Ballets y de los Ballets de Barcelona. En 1948 se casó con el ingeniero zaragozano José María García Gil y abandonó el mundo de los escenarios por amor. Tras unos primeros años entregada por entero a su familia, la vocación de esta mujer por la danza, que nunca llegó a apagarse, se encendió con más fuerza. María de Ávila encontró en la pedagogía la fórmula ideal para seguir dando lo mejor de sí misma a este arte, y en 1954 abrió en Zaragoza un estudio de danza, estudio que se convertiría en una gran Escuela, en una cantera de estrellas durante más de cuatro décadas. A finales de los años 60 y a inicios de los 70 comenzó a salir su primera generación de grandes bailarines: Ana María Górriz, Ángela Santos, Carmen Roche, Víctor Ullate, Carmen de la Figuera, Cristina Miñana, Carlos Lagunilla, Rosa Sicart, Carlos Serrano o su propia hija: Lola de Ávila, primera bailarina de diversas compañías internacionales y directora de la Escuela de Danza del San Francisco Ballet. En 1982 fundó y dirigió el Ballet Clásico de Zaragoza. Los bailarines eran los alumnos de su propia Escuela, una nueva generación de estrellas entre los que hay que reseñar a los internacionales Trinidad Sevillano, Arantxa Argüelles, Antonio Castilla o Elena Lozano. En 1983 el Ministerio de Cultura la llamó para dirigir unificadamente el Ballet Clásico Nacional y el Ballet Español, labor que desempeñó hasta 1987. De nuevo en su Escuela, María de Ávila presentó en 1989 al Joven Ballet María de Ávila, una compañía que no contó con los apoyos suficientes, pero que concentraba en los bailarines toda la sabiduría de su maestra, y de ahí surgió una nueva remesa de extraordinarios bailarines: Amador Castilla, Violeta Gastón, Ángeles Bescós, Ruth Vaquerizo o las hermanas Iglesias: Amaya, Elizabeth y Elena. A los galardones y distinciones que ya poseía María de Ávila, como gran dama de la danza -Premio Santa Isabel (1965), Premio San Jorge (1974), Medalla de Oro de la Ciudad de Zaragoza (1982), Medalla de Oro de Bellas Artes (1989), además de ser miembro de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Luis, lo que le convierte en la primera bailarina que forma parte de una Academia de Arte en España-, se sumaron otros como el gran Homenaje que se le dispensó en 1992 en la Exposición Universal de Sevilla, o el Premio Aragón, que se le concedió en 1996. El 14 de septiembre de 1998 recibe la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid. En noviembre de 1999 sus alumnos le rinden un tributo en el Teatro Principal, con dos galas de danza (entre ellos Amaya Iglesias Buscar voz..., Ana Laguna Buscar voz... y Trinidad Sevillano). El 2 de mayo de 2000, con ocasión de su 80 cumpleaños y como homenaje en el Día Internacional de la Danza, el Gobierno de Aragón, en un acto celebrado en el Pignatelli le entrega una placa conmemorativa. En su estudio, la Escuela de esta mujer que durante seis décadas se ha empeñado en demostrar que en España, el país en el que la gente canta y baila por instinto, hay jóvenes con mucho talento, continúa formando hijos de la danza cuando nos adentramos en un nuevo milenio. Y así entre las jóvenes estrellas que ya comienzan a irradiar su luz y su magia, cabe nombrar a Marta Barahona, Gonzalo García Portero, Alicia Alcázar, Rosa Soto, Luisa Sancho, Susana Mabry o a los hermanos Martín Cintas (Rubén, Moisés, Raúl y Samuel).Escuela de esta mujer que durante seis décadas se ha empeñado en demostrar que en España, el país en el que la gente canta y baila por instinto, hay jóvenes con mucho talento, continúa formando hijos de la danza cuando nos adentramos en un nuevo milenio. Y así entre las jóvenes estrellas que ya comienzan a irradiar su luz y su magia, cabe nombrar a Marta Barahona, Gonzalo García Portero, Alicia Alcázar, Rosa Soto, Luisa Sancho, Susana Mabry o a los hermanos Martín Cintas (Rubén, Moisés, Raúl y Samuel). (Fuente GEA)