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-DAROCA: STª Mª DE LOS CORPORALES-(Cont.)- |
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(ZARAGOZA) |
A cambio de trepar por una escala vertical en estrecho hueco, entre el retablo de los Corporales y el cilindro absidial, la recompensa es ver de muy cerca las pinturas que lo decoran y algunos de sus capiteles.
El cilindro absidal fue totalmente revestido de yeso sobre el que se plasmaron pinturas en el XV que representan la "dormición" de la Virgen con una cuidada técnica más propia de retablos que de decoración mural.
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La decoración mostrada se desarrolla en un alargado espacio comprendido entre el friso continuación de los ábacos de los capiteles de sus ventanales y la imposta donde debió de arrancar la bóveda de cuarto de esfera, hoy sustituida por otra gótica con nervaduras (Imagen 2).
Se han descubierto los ventanales laterales, así como los capiteles del ventanal central. Se trata de capiteles historiados, de estilo cuidado revelando una época lindante ya con el gótico. En ellos se muestra la Visitación (imagen 4); San José con bastón de peregrino conduciendo al borrico, que probablemente llevará a la Virgen y el Niño (Imagen 1); la Anunciación en la que falta la imagen del ángel pero se aprecia su ala (Imagen 5); la Presentación en el Templo, con una figura portando dos tórtolas en la esquina (Imagen 6); y el Sueño de San José -sentado el el lateral del capitel-; con el ángel tocando con ambas manos su cabeza (Imagen 7).
Es característica común a todas las figuras la cuidada elaboración de sus rostros, alargados, con ojos algo oblicuos e iris y pupilas bien marcadas que les confieren una expresión a veces inquietante.
En torno a la escena de la muerte de María, los apóstoles y Cristo, con dorado nimbo crucífero que recibe el espíritu de María, en forma de pequeño niño también con su nimbo dorado (Imagen 8) y filacterias alusivas al motivo. Todo ello sobre un fondo rojo intenso decorado de modo continuo con pequeños motivos flordelisados.
Una bonito lugar que me alegro de haber visitado, a pesar de tener que trepar por escala vertical y estrecha, lo cual siempre me causa cierto respeto y es motivo de renuncia en situaciones en las que la escala se transforma en "clavijas".