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-MONREAL DE ARIZA (Cont.)- |
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(CALATAYUD) |
La imagen 1 muestra capitel y jamba exterior del lado sur, con el ciclo de serpientes atacando a pequeñas caritas humanas. Cuadrada la intermedia y deteriorada la de la esquina del capitel. Similares motivos en el lado norte; pero como ya apuntaba, aquí se intercaló -entiendo que por error- el capitel de decoración vegetal
Las imágenes 3 a 5 muestran detalles de los arranques de arquivoltas, con caritas talladas y taqueado apenas marcado; así como la cruz junto al azulejo moderno definitorio del templo.
Sobre el zaguán apuntado se erigió en fecha tardía la torre-campanario, que cuenta con una escalera de caracol cuyo cilindro ha quedado al aire, por derrumbes o reformas (Imagen 6).
Las llaves para visitar el interior del templo, me las proporcionó amablemente el alcalde del lugar al que a pesar de la temprana hora tuve la suerte de encontrar a pie de mesa electoral; pues era 14 de Junio de 2004, fecha de elecciones europeas, que concitaron tan poca respuesta como la que merece el templo en cuestión.
Muchas veces tengo sensación de que no se presta la suficiente atención y recursos a determinados monumentos claves en la historia del reino; pero en este caso... Entrar a la iglesia es descorazonador. La bóveda de lunetos se ha venido abajo en buena parte, estando el resto apuntalada por una interminable sucesión de altísimos andamios.
El pavimento está compuesto de modo uniforme por excrementos secos de palomas que alcanzan una considerable potencia, amén de innumerables cadáveres momificados de las mismas. En el lugar preferente del retablo barroco que oculta el cilindro absidal, una mutilada imagen de la Titular del templo consigue permanecer allí en precario equilibrio... De verdad que hay que verlo. Es difícil de transmitir las sensaciones.
En una pequeña capilla en el espesor del muro sur, y próxima a la puerta de acceso apenas protegida por una reja de madera; pero a salvo de las descargas de las palomas, gracias a su ubicación, se halla una bella pila bautismal contemporánea de la edificación del templo (Imágenes 10 y 11).
Luce decoración en bajorrelieve a base de repetición del mismo motivo: una gran cruz de brazos iguales, a modo de escudo entra barras verticales, en cuyos cuarteles hay cuatro pequeñas crucecitas. Sumado a la existente en la portada, y a la querencia de Alfonso I por las Órdenes Militares, se siente vibrar todavía por aquí el espíritu de los Caballeros Templarios.
Entretanto, el pueblo tiene una iglesia moderna, más acorde con lo funcional que requiere nuestra alocada vida.
La iglesia del Monte Real queda en su soledad y los feligreses que procesionan tras la Custodia bajo palio (día del Corpus Cristi), miran extrañados al forastero con cámara de fotos.
Pasan deprisa cantando himnos religiosos y pueden seguir sus tradiciones al modo actual, casi olvidando por qué está allí el pueblo y qué son esas ruinas de allá arriba que de vez en cuando algún loco se empeña en visitar.
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