-GALERÍA DE IMÁGENES COMENTADAS-

1OBREROS REJUNTANDO LA ESTRUCTURA EXTERIOR DE LA BÓVEDA

2OBRERO REJUNTANDO EL MURO 3DETALLE DEL REJUNTADO4ENLOSADO SOBRE EL ÁBSIDE Y LÁMINA DE PLOMO SOBRE LA UNIÓN CON EL MURO

5DETALLE DEL REJUNTADO EN LIENZO OESTE6VISTA NOROESTE DEL TEMPLO: 4 DE DICIEMBRE DE 2003.7IMÁGEN DEL 7 DE MARZO DE 2001, ANTES DE LAS OBRAS


-GOTERAS EN SAN PEDRO DE LOARRE-

Bueno; pues parece que se está haciendo álgo en relación con las humedades de la iglesia de San Pedro. Las inspecciones técnicas a raiz de nuestras denuncias en la prensa, han concluido en que las actuaciones han sido -naturalmente- correctas y que el problema estriba en que las humedades filtran por los muros, a causa de un deficiente rejuntado de los sillares que lo componen.

Los días 3 y 4 de Diciembre de 2003, mientras realizaba el seguimiento de los preparativos para la película de Rirley Scott, me topé con un grupo polícromo de operarios trabajando en las cubiertas del templo, y pegué la hebra con el tema de las goteras. De esas charlas saqué las conclusiones que apunto:

Antes de las obras, en la cubierta absidial había un canalón que recogía el agua. Estaba situado poco antes de la cornisa (en la imágen 7, previa a las obras, se aprecia como una banda de color claro en el tejado, señalado con flechas rojas). Gracias a él, el agua no escurría por los muros como ahora sucede.

¿Por qué no se efectuó un nuevo drenaje de ese mismo estilo, u otro; pero con la misma función?

La impermeabilización de las cubiertas, me ha relatado personal de la empresa que llevó a cabo la obra, se efectuó con un tipo de cemento "muy caro" que se emplea para construir depósitos estancos de agua, y que en principio debe de asegurar la impermeabilidad. También se me explicó, que no se podía poner tela asfáltica porque la normativa impide hacerlo en las cubiertas que excedan de un 15% de pendiente. Si se colocó en las terrazas y andador del ábside (bajo el "bonito" mármol).

El hecho es que ahora el agua escurre por los muros de la estructura de la bóveda, empapando los sillares y filtrando por las juntas. Se ha tratado de solucionar mediante "rejuntado" y colocación de láminas de plomo en las uniones con las cubiertas de nave y ábside . Ya veremos el resultado (Imágenes 2 a 5).

Tuve la sensación de lamento por parte de quien me refería el asunto; pensando que la culpa se la achacarían a la empresa que efectuó la obra y no a quien en proyecto obvió un sistema de drenaje que existía y desapareció. "Las cuerdas siempre se rompen por el cabo más débil".




He solicitado la opinión de un Arquitecto sobre lo arriba apuntado y se me ha indicado que es áltamente improbable que el agua penetre por las juntas. El espesor del muro románico y el hecho de no remansarse el agua en vertical, lo justifican.

Más probable es que el problema proceda de los encuentros entre paramento vertical y bóveda absidial y casetones de las trompas.

El problema puede proceder efectivamente de la eliminación del canalón del tejado (solución correcta según mi consulta) asociada con la deficiente resolución de la impermeabilización de encuentros que han de recibir el nuevo caudal de agua de lluvia. (7/12/2003)

Jueves, 4 de Diciembre de 2003

AGO




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