Hoy acaba el rodaje. Las últimas tomas se han llevado a cabo en la sierra de Loarre con el Castillo como
testigo. Ya está la máquinaria de Holliwood camino de Segovia.
Antes de partir, Director y Productores aceptaron que desde Ayuntamiento de Loarre, Asociación de Amigos
del Castillo y Asociación de Hostelería, les rindiesemos un pequeño homenaje simbolizado en
una reproducción a escala del Castillo con dedicatoria personal del mismo.
Hubimos de esperar un par de horas a que concluyesen las tomas de un jinete al galope entre casas del poblado y
nieve. Noche cerrada y fría en la sierra de Loarre. Pudimos ver en primera fila cómo es la labor
del rodaje, repetido una vez tras otra, hasta que Scott da su visto bueno y el personal aterido de frio rompe en
vítores; no se bien si por el logro o por abandonar los rigores de la climatología oscense.
Un enorme panel iluminador en lo alto de una grua telescópica proporciona luminosidad adecuada al poblado
(Imágen 6).
Figurantes vestidos con atuendos medievales acuden a la carpa del cattering para reponer fuerzas o tomar un reconfortante
café caliente. Ya se han desmontado todas las mesas donde han comido estas jornadas. Mañana parten
a otra tierras, a repartir ilusión a otras gentes (Imágenes 5 y 7).
Antes, Director y Productores posaron con nosotros para tener un recuerdo de esta poco frecuente "aventura"
(Imágenes 8 a 13).
El Castillo, como una fantasmagórica silueta, contempla los últimos momentos del rodaje en nuestras
tierras (Imágen 14)
Nuestro agradecimiento por la elección de Castillo para llevar a cabo el arranque de su trabajo.