Madrid 1936. Cayetano Enríquez de Salamanca y Navarro, tras licenciarse en Ciencias Físicas en
las Universidades de Madrid y Barcelona, pasó a especializarse en organización de empresas e informática
(término que por cierto fue el primero en introducir en España allá por el año 1963,
y que parece que ha hecho fortuna), ejerciendo durante bastantes años sus actividades profesionales en dichos
campos.
Pero, pese a tan técnicos y esotéricos antecedentes, ha ido derivando en los últimos quince
años hacia terrenos más humanistas: Las Bellas Artes, la Historia. la Geografía, el montañismo,
etc. Todo ello con el "leit-motiv" de
España. Lo que le ha llevado a recorrerla en todos los sentidos
y a descubrir por si mismo, procurando evitar los caminos demasiado trillados.
A este propósito escribió de él el marqués de Lozoya: "Como don Antonio Ponz,
como don José María Quadrado, recorre la tierra palmo a palmo, sin prisas, por buenos o malos caminos, conversando
con párrocos, maestros y médicos rurales para adquirir noticia de lo desconocido, de lo inédito".
En el mismo sentido se expresaba Francisco Pons-Sorolla al escribir: "Un espíritu de investigador
incansable del entorno natural y humano que le rodea ha hecho de Cayetano
Enríquez de salamanca y Navarro un
escritor
enamorado de esta insólita España, que nunca acabaremos de conocer."
Para hacer partícipes a los demás de los "descubrimientos" de estas correrías
surgieron libros como "Guadalajara", "Jaén", "Palencia", "Ciudad Real",
"La Provincia de Segovia", dedicados a describir algunas de las provincias más olvidadas de nuestra
geografía, así como los titulados "Guadarrama y Gredos", "Castillos de Salamanca y
Zamora", "Peregrinaciones a Santiago", "Jaca y el románico", "Alcalá
de Henares y su Universidad Complutense", "Santa María del Paular", etc.
Posteriormente se convirtió en autor-editor, transformando la afición en profesión. A esta
etapa corresponden una treintena de libros, la mayoría declarados "de interés Turístico"
(es el autor que más veces ha alcanzado tal distinción). Y pese a aquello de que nadie es profeta
en su tierra. esta continua labor le ha valido el Premio Nacional de Turismo "Vega Inclán"-1982,
la Medalla de Plata de la Órden del Mérito Turístico, la Placa de Plata del Montañismo,
la Medalla de Plata de la R.S.E.A de Peñalabra, etc.