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-ESCÓ- |
UTM 30T 659363 4720477 564 m |
En la orilla derecha del río Aragón represado en la linde con Navarra, en pleno Camino de Santiago, poco después de haber rebasado el desvío que penetra hacia el valle del Roncal, se yergue (todavía altivo) en la ladera de un cerro-testigo el lugar de Escó (Imagen 1).
Este es uno más de los pueblos que lo fueron y que se sacrificaron en aras de la construcción de embalses. Sus campos anegados por el embalse de Yesa dejaron de producir cosechas que permitieran seguir subsistiendo a sus habitantes.
A pesar de ello, aún verdean en primavera las cebadas (Imagen 3) entre las casas "espaldadas" y el pantano... No por mucho tiempo, pues el proyecto de recrecimiento de Yesa, también dejará esta "últimas trinchera" bajo las aguas.
Seguro que habrá buenas razones, pero es triste.
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La iglesia consagrada a San Miguel Arcángel, destaca de entre el caserío por la torre adosada a los pies, de aire defensivo (Imagen 2). Conserva de su época románica la cabecera del templo; que fue muy modificado a lo largo de los S XIII-XIV.
Como el resto del pueblo, se halla abandonado y en ruina, Su interior sombrío y gris, sobrecoge. Hay templos abandonados, de los que se disfruta su belleza, aun siendo una ruina. La sensación aquí es totalmente diferente. El instinto hace tomar unas fotografía rápidas y salir. No se el por qué; pero si vas allí, lo entenderás (Imágenes 8 y 9).
Al muro sur del templo primitivo se adosó una capilla lateral y un porche, del que resta el arco de acceso (Imagen 4), ocultando cuidadosamente su hechura inicial.
La cabecera absidal del templo es la que permanece del edificio primitivo (Imágenes 5 y 6). Está realizada en sillarejo toscamente trabajado y mampuesto, con abundantes ripios en sus hiladas, dando sensación de ser realizado por constructores poco hábiles.
Centra el mismo un ventanal aspillerado de derrama interior. El conjunto se remata en ménsulas simples que sustentan una cornisa biselada, que se conserva bien en el cilindro absidal y en el presbiterio norte (Imagen 6).
El interior del cilindro absidal es de la misma tosca hechura que el exterior (Imagen 7). Una imposta a base de sillarejo prominente apenas desbastado, separa paramento vertical de bóveda a la altura del arco de medio punto del ventanal.
Las imágenes 8 y 9 corresponden al interior del templo. Bóvedas absidal y de la nave apuntadas, son exponente de reformas muy tardías en el mismo. Grandes capillas laterales eliminaron los muros del templo original. Un par de arcos fajones apuntados señalan los tramos del templo. Apea el posterior en grandes ménsulas incluidas en el muro, ya de marcado estilo Cisterciense.
A través del derrumbe de la bóveda de los pies, se contempla el hueco de la torre...
...Insisto, triste, oscura, gris e inquietante.
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En este año de 2005 la sequía, la "pertinaz sequía", ha puesto el vaso del embalse en la misma mala situación que el abandonado caserío. Pueblo abandonado para construir un pantano que aparece seco...