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-CALCENA- |
UTM 30T 606972 4612503 811 m |
(ARANDA-ZARAGOZA) |
Calcena es un pequeño municipio de la comarca de Aranda ubicado en el somontano
sur del Moncayo. El 26 de Agosto de 2004 me acerqué desde Ainzón junto con mis primos Pili y Virgilio
y su hio mayor, Virgilio a visitar el lugar donde nos esperaba y acompañó amablemente D. Jaime sacerdote
de Borja y natural de este lugar.
La carretera bordea las estribaciones de la sierra del Moncayo por Tabuenca, Tierga y Trasobares, a través
de incontables curvas y contracurvas. Dirección sur en su primera mitad, y a partir de Tierga, se remonta
el valle del rio Isuela por su margen izquierda en dirección noroeste, hacia Purujosa y el pico Morrón
en la sierra del Moncayo.
Rio "tocayo" del de Huesca, donde hay otro más de parecido nombre: "Isuala". Desconozco el significado de este vocablo; pero la triple coincidencia indica a las claras una raíz común.
También hay otras similitudes. El terreno karstico en que asienta el pueblo propicia la existencia de barrancos y cuevas al modo de las que vemos en el entorno de la sierra de Guara.
Minas de plata y plomo fueron explotadas desde la antigüedad en sus inmediaciones. El barranco de Valdeplata nos dice bien a las claras el porqué de su nombre.
Territorio fonterizo con Castilla y "extremadura" del reino que fue reforzada por Alfonso I "El Batallador", (Monreal de Ariza, es el paradigma de la defensa de la raya). Por ello, datable hacia el primer tercio del siglo XIII, época en que se edificaría su iglesia primitiva y su castillo roquedo, formando un conjunto religioso-militar como era norma.
Del templo primitivo queda poco; pero lo suficiente para vincular el lugar con una época concreta. La portada situada en el muro sur es muy bella y se halla perfectamente conservada (Imagen 1). La reforma prácticamente integral que acometió el obispo D. Hernando de Aragón en el XVI, la respetó y cobijó bajo un alto porche que la protege de las inclemencias del tiempo (Imagen 2).
No tuvo tanta suerte el resto de la iglesia primitiva, que desapareció para dar paso a la actual acorde a los gustos de la época y del personaje.
La portada es de medio punto y consta de cuatro arquivoltas en degradación, que le proporcionan un notable abocinamiento. La interior apea en jambas rectas y las tres exteriores lo hacen en tres parejas de capitele con decoración geométrica y vegetal con el interpuesto de un ábaco corrido.
Por fuera de la exterior, un guardapolvo de diamantes al uso en la ápoca tardía del románico. Baquetones y escocias adornan las arquivoltas y las jambas del vano de la puerta.
Los capiteles son de sencilla labra, pero de bonito efecto. Hay bezantes, volutas de tosca factura (Imagen 7), piñas, motivos geométricos (Imagen 10) y taqueados sobre puntas radiadas (Imágenes 9 y 11).