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-LLUMES- (Cont.)- |
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(CALATAYUD) |
A continuación muestro en detalle los capiteles que adornan el arco triunfal/diafragma de este inesperado templo. Bajo estas líneas el correspondiente al lado norte, en el que vemos a nuestra izquierda una sirena de dos colas (Imagen 2) que en la cara exterior luce un pequeño leoncito.
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El capitel grande representa la huida a Egipto. En el frontal vemos a la Virgen con el Niño a lomos del caballo. Las caras de los personajes están deterioradas. En el lado izquierdo de la cesta, un personaje fustiga a la cabalgadura para que avance, y al lado contrario, San José a modo de peregrino, con el hatillo al hombro (Imágenes 3 y 4).
El capitel a nuestra derecha luce motivos geométricos y vegetales de cuidada elaboración (Imagen 5).
En lo referente al lado sur, el capitel que hay a nuestra izquierda es geométrico, ya en estilo cisterciense. Muestra una sencilla composición vegetal en una cara y un bonito lazo en la medial (Imagen 7).
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El capitel grande que centra este lado muestra un ángel en su cara frontal. Hacia la cabecera un obispo con su báculo, al que el escultor tuvo que hacer hueco en lo alto del capitel para poder encajarle la mitra (Imagen 8) y un águila en el lado que da a la nave (Imagen 11). El último de los capiteles luce una pareja de leones rampantes enfrentados por el lomo. desde la nave, el fiel ve águila y león, representaciones de los reyes en cielo y tierra, en clara evocación de Cristo.
En los ábacos encontramos decoraciones a base de flores estrelladas de seis pétalos que conforman un bonito motivo geométrico. También celdillas y ajedrezado jaqués de elementos semicilíndricos. Todo ello en tono ya cisterciense.
La talla de los capiteles es muy ruda advirtiéndose las señales dejadas por los dientes de la gradina al no haber sido cuidadosamente acabados los mismos. También la ejecución de los rostros traduce un tallista más que modesto. Y a pesar de ello, la obra en su conjunto, es de lo más agradable.
En la semicolumna central del lado sur, hay una marca de cantero, una flecha. No pude ver ninguna otra, si bien es vedad que la mayor parte de los sillares están encalados.
En fin, una agradable sorpresa, y un templo al cual recomiendo encarecidamente visitar. Quizá su hechura responda a influencias castellanas, ya que no hay que olvidar que nos hallamos en la extremadura del reino, ya lindando con Guadalajara.