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La sala capitular es uno
de los lugares claves del monasterio. En ella se reúne el capítulo
para resolver litigios, nombrar abad, recibir a los neófitos...
Es la sala de mando donde el abad ejerce su potestad. Su situación
es constante en el modelo cisterciense: abierta al lado este del claustro
y situada en la prolongación del transepto sur, separada del templo
por armarium y sacristía.
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Lo habitual es que sean
tres los vanos de comunicación con el claustro: el de acceso y
otros dos que lo flanquean compuestos de sendas ventanitas dobles sobre
antepecho. La decoración es abundante pero a la vez sencilla: puntas
de diamante y motivos vegetales en los arcos y capiteles que rematan haces
de columnillas.
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El interior articula sobre
cuatro pilastras rodeadas de columnillas rematadas en capiteles con decoración
vegetal que conservan policromía. Sobre ellos voltean fajones y
formeros dando lugar a las bóvedas de crucería de los nueve
espacios generados. Tres vanos dobles abren a oriente y contribuyen a
iluminar este espacio.
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En una de las claves,
el motivo hace alusión al castillo de Piedravieja, antecedente
musulmán de este sitio antes de su reconquista (Imagen
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